Viajes a pie por España · La naturaleza es el lujo · Vuelves a casa descansado

Hay una calidad de descanso
a la que solo se llega andando.

De dónde nace

El lujo empieza en la naturaleza.

Estaba aquí antes que nosotros y seguirá cuando no estemos. No lo creamos ni lo vendemos. Lo servimos.

Subir a un ibón no cuesta nada. Lo que hacemos es quitar todo lo que se interpone entre tú y llegar, y después intentar que el resto esté a la altura de lo que el sitio ya te está dando: quién te lleva el equipaje, quién te atiende las piernas al final del día, dónde duermes, qué hay en la mesa.

Un monumento envejece, pero se queda donde está. Una montaña no. Puede amanecer nevada o seca, con ganado en el prado o sin él, el río crecido un año y casi vacío el siguiente. No promete nada, y por eso no miente nunca.

La naturaleza no repite.
Por eso el viaje tampoco.

La promesa

Vuelves a casa descansado.

Todos los demás prometen transformación, aventura, un reto. Nosotros prometemos descanso, porque es lo único que se puede comprobar.

Y sobre todo es la cabeza, no las piernas. Un cuerpo cómodo se consigue en cualquier ciudad un día cualquiera. Lo difícil son varios días seguidos sin decidir nada, rodeado de algo que no se repite. Se nota el lunes siguiente en la oficina.

No te desconectamos de nada. Te reconectamos con algo.

Lo que rodea al caminar

Andar es la parte más pequeña.

Comida real

Local, y de esa mañana. Lo que entró en la lonja, cocinado donde se descargó, y vino del valle por el que has andado. La comida es larga y nadie la mete prisa.

El cuerpo atendido

Un fisioterapeuta camina con el grupo y está al final de cada jornada. No es un spa. Son piernas que han andado, trabajadas antes de cenar.

El móvil, si quieres

En la habitación hay una bolsa de lino y un sobre cerrado. Eliges hasta dónde: mientras caminas, hasta la cena, o hasta el final. Nadie lo comprueba y nadie pregunta.

De diez en diez

Nunca más. No es una táctica de venta: atender de uno en uno solo es posible con un techo, y preferimos decir que no antes que subirlo.

Dónde caminamos

Dos viajes.

Estanés es un ibón del alto Pirineo al que no llega ninguna carretera. De ahí viene el nombre, y la razón de que solo viajemos andando.